Demasiadas Cosas

"El asceta es consciente de demasiadas cosas. Un exceso de amor lo amarra al mundo. cada casualidad se convierte en un vínculo. Siente cada palabra, cada letra. Se puede enamorar de una definición encontrada al azar en cualquier diccionario. A veces tiene miedo de que su corazón alcance el tamaño del cosmos. Por eso con paciencia va deshaciendo nudos. Corta ataduras. se le va la vida en desentenderse"


Juan Antonio González-Iglesias
"Eros es más"

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lunes, 23 de abril de 2012

Y qué


Y qué de todo y qué de nada
si con todo no alcanzo
y con nada me faltan palabras. 
Y qué si silvo despierta
y se me contaminan los días de extrañas hazañas.
En la encrucijada de disfrazarme de yo
y vestirme cada mañana de otra.
Y qué si desgasto mis besos sin activar el contador
y no le pongo precio a mis abrazos.
Si te siento mío por fuera y por dentro
y hacemos caso omiso de las normas del tiempo.
Y qué si nunca fui amante de los juegos de egos,
si dejo ganar bazas con indiferencia.
Si divago con las sendas por las que llegar
a las personas y atajo sonriente
y me desvío de los senderos oscuros. 
Y qué si me enamoro de los detalles
y me invento mil formas nuevas
para romper las manecillas.
Y salto del derecho los días pares
y me doy la vuelta los días impares. 
Y qué si te veo bonito, bonita,
si me pareces lindo, si me pareces linda,
si yo decido donde empieza la definición de perfecto
y donde acaba el territorio comanche de las verdades y las mentiras. 
Y qué si prefiero que me atravieses con un cuchillo
y me desangres entera a que me eches una cuchara de veneno
y otra de azúcar cada día en el café.
Y qué si descorcho sonrisas en limones y mandarinas,
si garabateo en las sombras y me pierden las luces y los atarcederes.
Y qué si elegí dejar de ser hombre o mujer
y me planté en animal disfrazado de humano.
Si lamo mi hocico pero mido mal las distancias
y no sé ser prudente.
Me estrello en cada conversación improvisada
y resbalo en miradas inquisitivas. 
Y qué si hay o no hay quién me entienda,
o si soy yo la que no quiere dejarse entender.
Si puedo saltar montañas, guardarme trocitos de mar,
convertirme en lienzo y sentir el color ocre rasgando mi piel,
si apago los desdenes con látigos incendiarios.
Y qué si no tengo naturaleza cuaima y me dejo fluir
Acaso, debería en algun momento
dejar de lado mi estructura para meterme en el molde? 
Definitivamente, no contéis conmigo.

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