viernes, 6 de abril de 2012

A salvo

He bailado en una sala
todos con los mismos zapatos.
Mirando formularios,
en caras ajenas
las mismas preocupaciones.

Nerviosas sonrisas
que dibujan complicidades abstractas.
Somos un ejército novel
invadiendo a pasos desconfiados
la tranquilidad que propicia
alejarse del mal general.

Sin saber que el mal se cierne sobre todos
y no sobre unos cuantos.
A salvo, firmando
A salvo, sin leer contratos
declaraciones, hojas y más hojas.
Sólo garabatos sobre una cruz a ritmo constante
para no perder su tiempo.

Ejércitos que esperan, sin embargo, en masa
en grandes salas
escuchando teléfonos y bolígrafos al aire.
Perpetuando la tradición
de medir con diferente rasero
de saberse prescindible
en una inmnesa masa
de posibles sustitutos.



Como si hubiera alguna forma de encontrarse a salvo...

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