jueves, 21 de abril de 2011

Madrid gris


Y hay tanta gente en todas partes y todos recluidos en sus distintos rincones, el ser humano se está conviertiendo en un ser asocial que exporádicamente sale a emborracharse para calmar sus necesidades vitales de sociabilidad e instintos más carnales, como el sexo o el afecto.

Creo que las ciudades están hechas de un gel que insensibiliza, se va pegando a la piel y poco a poco vas dejando de sentir, de pensar, de querer, de querer hacer, las inquietudes se van muriendo y cayendo como piel muerta. Los días van pasando y las calles son ríos de zombis con los ojos vidriosos que miran al frente, podrías matarlos con ametralladoras y seguirían saliendo más y más como cucarachas que no se acaban y el efecto sería el mismo. Un sin fin de cuerpos vacíos, sin alma, sin motivaciones diferentes a seguir hacia el final destino.

Hoy que llueve no sucede, todos huimos despavoridos a los soportales
y nos juntamos como polluelos, dan ganas de abrazarse
y sentir el calor de otro brazos que te acogen.

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